¿Arte contemporáneo o arte muerto?

Hace unos días platicaba con amigos acerca del arte. Todo comenzó cuando llegamos a un bar a tomar una copa de vino. Tomamos nuestro asiento, y en la pared había una fotografía. Yo les comenté a mis amigos que me gustaba mucho lo que expresaba esa fotografía. Uno de mis amigos me dijo que él no le veía lo interesante, que no le expresaba nada. Acto seguido, la conversación se fue transformando en una serie de argumentos a favor y en contra de la fotografía, hasta que desembocamos en la desgastante discusión respecto a la definición de el arte.

¿Qué es el arte? Nos preguntábamos el uno al otro y dábamos nuestro punto de vista. Para mi amiga el arte expresaba o reflejaba los sentimientos, pensamientos y características de una determinada época, entonces para ella el arte contemporáneo era un reflejo de la sociedad de la época actual. Yo le respondí que cada que iba a una exhibición de arte contemporáneo salía con una sensación de “nada”, de “vacío”, de “falta de significado” y que no estaba seguro si podíamos llamarle arte a las expresiones de nuestro tiempo. En cuanto a esto, mi amigo respondió que el arte se terminó hace mucho tiempo, que para él las expresiones actuales no son arte.

Expresiones de arte cntemporáneo

Expresiones de arte contemporáneo

Hacíamos afirmaciones fuertes, determinantes, quizá irresponsables, poco fundamentadas y quizá sin sentido, pero nos dábamos libertad de opinar respecto al arte como se atreven a opinar los amigos cuando están en confianza. Discutíamos también que el arte ha sido a lo largo de muchos años una respuesta a las épocas anteriores, un “arte reaccionario”, el cual comparé yo con un péndulo que va de un lado a otro, que se cansa de una corriente y se dirige al lado contrario para explorar otros estilos, materiales, técnicas y cánones.  Comentábamos también que en el pasado, la creación de arte o el disfrute del arte eran una actividad que sólo podía ser llevada a cabo por unos cuantos, por un grupo selecto de personas adineradas que tenían los recursos, el tiempo y el talento. El arte no era precisamente para todos, el arte tenía, generalmente, una connotación burguesa.

Los tiempos fueron cambiando y movimientos como el dadaísmo, fluxus, surrealismo y otros, que no sólo buscaban una expresión estéticamente bella sino que venían cargados con un fuerte argumento político y social, fueron movimientos activistas y revolucionarios que tenían el objetivo de promover un arte revolucionario, anti-europeo, un arte auténtico, un arte no burgués, liberal, que fuera para todas las personas, y si me permiten usar esta expresión, buscaban en cierto sentido la “democratización” del arte.

Fluxus Manifesto

Fluxus Manifesto

Con la reflexión anterior, mis amigos y yo estábamos por llegar a nuestra conclusión. En la medida en la que el arte se fue volviendo una práctica accesible a más personas, fue perdiendo su elitismo y selectividad, su carácter diferente, su esfera hermética para muchos. En el pasado, el arte se distinguía porque los artistas eran distintos a los no artistas. Sólo unos cuantos tenían la capacidad de reflejar los sentimientos, pensamientos y características de una sociedad, y era más sencillo determinar quiénes eran los intelectuales y los artistas que formaban parte de ciertos movimientos, en fin, era sencillo identificar el arte y los patrones de cada época.  Así como antes el voto era una actividad exclusiva de una élite política, los cuales decidían respecto a todo lo que sucedería en una ciudad, estado o país, así era el arte en el pasado: una actividad aristocrática, incluso republicana, mas no democrática.

En la medida en la que el voto se fue extendiendo a toda la población, el voto de una persona se fue volviendo cada vez más insignificante, por lo que el poder de una persona es casi igual a la nada. Considero que eso ha pasado con el arte, en la medida en la que se fue volviendo más accesible a más personas, es más difícil reconocer el arte cuando hay más artistas, más cuentas de instagram, más escuelas y universidades públicas de artes y en general, mayor acceso a la práctica del arte. Donde todos tienen poder, nadie tiene poder. Donde todos pueden ser artistas, nadie es artista. No considero que el arte haya muerto, porque el arte contemporáneo sigue siendo una expresión de la época. El arte ahora está fragmentado en muchas personas llevando a cabo el arte. El arte ahora refleja nuestro afán por lo inmediato, por el reconocimiento, por el narcisismo, por el frenesí libertario y relativista. El arte pierde su significado en la falta de significado de nuestra sociedad, mas no ha muerto. El arte ahora es instantáneo y es difícil identificarlo, cuando segundo tras segundo, hay una obra nueva. Sigue vivo como nosotros, pero le falta sentido. Cuando observamos las obras de artistas contemporáneos, vemos nuestro reflejo.

B. Job Sandoval

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