Lo que un “millennial” te puede contar

Desde hace un tiempo se comienza a hablar de los “Millennials”, esta generación de personas nacidas de principios de los ochenta a principios de los noventa. Mucho se ha escrito con diferentes propósitos, hay quienes les describen, otros que les critican y lamentablemente, quienes les atacan con juicios de valor basados en la ignorancia.

La innovación tecnológica acelerada ha traído una revolución de pensamiento que nos ha permitido imaginar nuevos escenarios y visualizar un futuro distinto a la realidad vigente. Sin embargo, el acceso a la información, la publicidad y los dispositivos siempre presentes en nuestra cotidianidad vinieron acompañados de una dependencia a éstos y una incapacidad de aburrirse, de reflexionar, de profundizar o de estar solo, verdaderamente solo.

Somos una generación que nació en un mundo que estaba cargando las turbinas para un arranque brusco que nos propulsaría a una velocidad nunca antes vista hacia el terror de la perpetua incertidumbre. Se dice que nacimos con estrés, que nos es imposible planear a futuro, que el presente es lo único cierto que tenemos. Los valores dejaron de ser materiales y se convirtieron, como diría Habermas, en valores post-materiales de auto-expresión, de encontrar una identidad. Sin embargo, encontrar una identidad se convirtió en una tarea más difícil cuando las certezas en el mundo dejaron de ser ciertas, y “la única seguridad que se tiene es el no estar seguro de nada” (Gibrán Portela). El mundo se enriqueció de la publicidad y la mercadotecnia permeó cada espacio de la esfera humana, los mismos individuos estamos en un mercado en el que esperamos que el otro determine nuestra autoestima a partir de cómo nos mostramos en redes sociales y qué tanto gusta a nuestros amigos lo que publicamos.

Así, los millennials somos un resultado de toda la atomización social en la que nacimos, producto de un mundo que generaciones pasadas fervientes de producción, materialismo, acumulación, destrucción, guerra, especulación, mercado, etc. dejaron para nosotros. Se nos dice que no sabemos lo que queremos, que somos más forma que fondo, que no hay contenido en nosotros. No tengo, al menos yo, cómo negar eso. Creo que a veces quiero pretender que estoy seguro de algo y la mejor de manera de hacerlo es intentar parecerlo y hacer creer a los otros que así es. Pero, ¿cómo nos llenamos de contenido si hay tan poco de qué llenarnos en el exterior, si no hay tiempo para pensar cuando lo urgente es sobrevivir, si el narcisismo nos tiene a todos intentando encontrar la respuesta dentro de cada uno de nosotros y no a través del diálogo con los otros?

Es una generación que además de ser joven, está revolucionando la manera de vivir. Una generación disruptiva que está cuestionando estructuras establecidas hasta el límite de éstas. Estamos cuestionando el género, la sexualidad, las dinámicas del empleo, el mundo laboral, los gobiernos, la democracia misma. Se dice que somos una generación que no ve la televisión, quizá porque la televisión fue un mecanismo de control de masas por mucho tiempo. Se dice que no invertimos en nada, pero ¿para qué invertir si la especulación llevó a tantas personas a la ruina? Que solemos no tener coche, pero los coches han sido de los factores de contaminación más fuertes hasta la fecha. Finalmente, que no nos casamos y no tenemos hijos, sobre lo cual creo que se trata solamente de una desilusión respecto a la falta de éxito de muchos matrimonios en los que los millennials nacieron.

En fin, mi punto es invitar a reflexionar, a entender y a no banalizar el término “millennial” abusando de éste, usándolo innecesariamente, burlándose de una generación que busca encontrar bienestar, significado y su lugar en este mundo. La juventud suele verse como una anomalía en la que desarrollamos sueños e ideales, y que con el tiempo, golpe tras golpe, se va aterrizando. Nietzsche escribió en Más allá del bien y del mal: “En este período de transición se castiga a uno mismo por la desconfianza a sus propios sentimientos; se martiriza su entusiasmo por la duda; la buena conciencia nos aparece ya como un peligro… se toma partido, en principio, contra la juventud.” Nos tocó ser jóvenes en un mundo así, falto de certezas y significados del cual tenemos que hacernos responsables sin la esperanza de tener algo asegurado. Es por ello que espero que quien lea esto nos comprenda y tenga paciencia; estamos intentando, al menos algunos, revertir esta realidad líquida que nos hace parecer escurridizos y cargados de una insoportable levedad. No es así, el peso es mucho y el individualismo que nos separa es aplastante.

B. Job Sandoval

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3 comentarios en “Lo que un “millennial” te puede contar

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