Lucha contra el individualismo

Pasan los días sin darnos cuenta que se nos acaba el alma. Estamos completamente perdidos y absortos en un mundo de individualismo. Pasamos los días preocupados por banalidades y superficialidades.

¿Cuándo fue la última vez que te detuviste un segundo y contemplaste tu alrededor? Observaste el día a día, a la gente. Pensaste que quizá te gustaría saber la historia de las personas que te rodean. De dónde vienen, dónde viven, qué les apasiona.

Existen lugares donde el gozo persiste. Las carencias están presentes; sin embargo, las personas están en completa plenitud.  Se trata de una realidad disfrutable.

La gente comparte y se comunica. No empiezan el día sin una conversación y la vida se basa en el establecimiento de relaciones interpersonales. No sólo se habla de temas populares. Las personas realmente dejan que te adentres a su alma. Quizá por eso somos tan individualistas, no nos gusta ser vulnerables.

sombra de niño en el agua

Silueta de un niño, foto de Karla V. Ramos

Soy vulnerable y me gusta serlo. Si la gente lo desea, sé que puedo compartirles un pedazo de mi alma. En estos lugares, las palabras y sentimientos son auténticos. Las personas no tienen miedo de decir lo que sienten. No sienten desconfianza y muestran curiosidad.

Las personas sonríen más veces de las que nosotros lo hacemos en un mes. La música los envuelve y no tienen miedo de bailar ya sea en público, descalzos o bajo la lluvia. El sentido de comunidad envuelve toda la zona. Todos son uno y uno son todos, ya que el cariño que demuestran entre ellos es íntegro y puro.

¡Y qué placer dejar los estereotipos de lado! Qué gozo, qué vida. No se necesita nada para pertenecer, más que abrir el alma y compartir. Es el único requerimiento. Bajo un cielo donde todos somos uno y todos buscamos el bien común.

sonrisa

Sonrisa de un señor, foto de Karla V. Ramos

La inocencia en la mirada de la gente de estos lugares me hace creer que un mundo lleno de paz es posible. Un mundo donde la gente conversa entre sí y aprendemos el uno del otro. Crecemos juntos y la negatividad es algo lejano. Destruir al otro jamás está en nuestros fines.
El individualismo destruye. Ya ha destruido antes y lo continuará haciendo. Cada vez es más difícil compartir emociones, compartir experiencias. Por eso comparto esto, para que conozcan un pedazo de mi alma y sepan que estaré luchando contra el individualismo. Espero que luchen conmigo.

Karla V. Ramos

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La vida como arte

¿Alguna vez has sentido gozo, placer o inquietud al descubrir algo nuevo? Algo que inquieta tus sentidos y explota cada parte de tu interior. Para mí, eso es el arte.

Una pintura que evoca una emoción dentro de mí, una canción que logra conmoverme hasta las lágrimas, un libro que exalta cada hueso de mi cuerpo, ¡qué delicia provoca en mi ser cualquiera de estos sentimientos!

Por esto mismo, he decidido que cierta belleza debe ser compartida, debe ser conocida por los demás. Un concierto de Tchaikovski, una pintura de Monet, un libro de Dostoievski; éstas son mis definiciones de felicidad pura. Solamente puedo pensar, qué increíble que algo tan hermoso pueda ser plasmado en el arte.

Claude Monet

Claude Monet

Sin embargo, la apreciación del arte es diferente en cada uno de nosotros. Es a través de nuestras experiencias y vivencias mediante las cuales definimos aquello que nos mueve y apasiona. En cada parte de nuestra vida escogemos cierto tipo de arte al que nos relacionamos. Nos identificamos con un personaje, con una canción. El arte da sentido a nuestra vida, muchas veces incluso hasta nos refugiamos en ella. Es un arma de doble filo; puede ayudarnos a superar experiencias y a crecer o puede condenarnos y confundirnos aún más. Es lo bello y lo terrible del arte.

Al ser influenciados por artistas, nosotros mismos nos volvemos artistas de nuestra propia vida. Día a día decidimos qué tipo de arte estamos dispuestos a rechazar y cuál estamos dispuestos a conservar. Vamos construyendo nuestra obra maestra a través de cada pincelada, cada nota, cada página. No queda ni una parte del lienzo en blanco e incluso artistas externos experimentan con nuestro cuadro; cada pincelada es una marca. Al final, lo que queda es una pieza única y original, lo que la hace aún más bella.

Mi recomendación: escoge tus colores, escoge tus notas, no dejes páginas en blanco. No olvides lo increíble que es el arte, lo increíble que es la vida.

Karla V. Ramos

(@KarlaVRamos)