La vida como arte

¿Alguna vez has sentido gozo, placer o inquietud al descubrir algo nuevo? Algo que inquieta tus sentidos y explota cada parte de tu interior. Para mí, eso es el arte.

Una pintura que evoca una emoción dentro de mí, una canción que logra conmoverme hasta las lágrimas, un libro que exalta cada hueso de mi cuerpo, ¡qué delicia provoca en mi ser cualquiera de estos sentimientos!

Por esto mismo, he decidido que cierta belleza debe ser compartida, debe ser conocida por los demás. Un concierto de Tchaikovski, una pintura de Monet, un libro de Dostoievski; éstas son mis definiciones de felicidad pura. Solamente puedo pensar, qué increíble que algo tan hermoso pueda ser plasmado en el arte.

Claude Monet

Claude Monet

Sin embargo, la apreciación del arte es diferente en cada uno de nosotros. Es a través de nuestras experiencias y vivencias mediante las cuales definimos aquello que nos mueve y apasiona. En cada parte de nuestra vida escogemos cierto tipo de arte al que nos relacionamos. Nos identificamos con un personaje, con una canción. El arte da sentido a nuestra vida, muchas veces incluso hasta nos refugiamos en ella. Es un arma de doble filo; puede ayudarnos a superar experiencias y a crecer o puede condenarnos y confundirnos aún más. Es lo bello y lo terrible del arte.

Al ser influenciados por artistas, nosotros mismos nos volvemos artistas de nuestra propia vida. Día a día decidimos qué tipo de arte estamos dispuestos a rechazar y cuál estamos dispuestos a conservar. Vamos construyendo nuestra obra maestra a través de cada pincelada, cada nota, cada página. No queda ni una parte del lienzo en blanco e incluso artistas externos experimentan con nuestro cuadro; cada pincelada es una marca. Al final, lo que queda es una pieza única y original, lo que la hace aún más bella.

Mi recomendación: escoge tus colores, escoge tus notas, no dejes páginas en blanco. No olvides lo increíble que es el arte, lo increíble que es la vida.

Karla V. Ramos

(@KarlaVRamos)

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