De Pablo Neruda para los normalistas de Ayotzinapa, Las Guerras

No más zapatos vacíos. Memorial del Holocausto, Budapest.

No más zapatos vacíos. Memorial del Holocausto, Budapest.

Las Guerras

 

Ven acá, sombrero caído,

zapato quemado, juguete,

o montón póstumo de anteojos,

o bien, hombre, mujer, ciudad,

levántese de la ceniza,

hasta esta página cansada,

destituida por el llanto.

 

Ven, nieve negra, soledad

de la injusticia siberiana

restos raídos del dolor,

cuando se perdieron los vínculos

y se abrumó sobre los justos

la noche sin explicaciones.

 

Muñeca del Asia quemada

por los aéreos asesinos,

presenta tus ojos vacíos

sin la cintura de la niña

que te abandonó cuando ardía

bajo los muros incendiados

o en la muerte del arrozal.

 

Objetos que quedaron solos

cerca de los asesinados

de aquel tiempo en que yo viví

avergonzado por la muerte

de los otros que no vivieron.

 

De ver la ropa tendida

a secar en el sol brillante

recuerdo las piernas que faltan,

los brazos que no las llenaron,

partes sexuales humilladas

y corazones demolidos.

 

Un siglo de zapaterías

llenó de zapatos el mundo

mientras cercenaban los pies

o por la nieve o por el fuego

o por el gas o por el hacha.

 

A veces me quedo agachado

de tanto que pesa en mi espalda

la repetición del castigo:

me costó aprender a morir

con cada muerte incomprensible

y llevar los remordimientos

del criminal innecesario:

porque después de la crueldad

y aun después de la venganza

no fuimos tal vez inocentes

puesto que seguimos viviendo

cuando mataban a los otros.

 

Tal vez les robamos la vida

a nuestros hermanos mejores.

Pablo Neruda

Anuncios