¿Individualismo como forma de vida racional?

Como he escrito anteriormente, cada uno de nosotros es indivisible. En este sentido, es un hecho que la experiencia de vivir es un fenómeno individual. Hay una verdadera imposibilidad de experimentar lo que el otro vive de la manera en la que ese otro la vive, es decir, con su forma de pensar y sentir.

Por otro lado, nos han enseñado que somos seres racionales que buscamos maximizar nuestra utilidad. Y que la racionalidad como parámetro de comportamiento es también individual. Que esa utilidad, sustentada con nuestra unicidad e individualidad, se maximiza de acuerdo a nuestras preferencias. Dichas preferencias también son únicas. Y de este modo, encontrarnos con el otro o los otros, puede representar un conflicto de intereses o un obstáculo. Sin embargo, no sólo puede verse esto de manera negativa. En ocasiones también es posible buscar una meta común, o incluso permitirle o ayudar al otro a que satisfaga sus necesidades.

Le déjeuner des Canotiers - Auguste Renoir

Le déjeuner des Canotiers – Auguste Renoir

Gilles Deleuze dice que la maldad es privar al otro de que haga lo que potencialmente le es posible. Con esto no trato de decir que competir con alguien más en la satisfacción de nuestras preferencias convierta a quien lo haga en malo; pero sí hay quienes hacen uso del poder para impedir la realización de los otros con el fin de satisfacer la propia.

Volviendo al tema de la individualidad, ¿qué tan racional es jugar a la maximización unilateral de la utilidad? Hay diversos experimentos que demuestran que en algunas ocasiones cooperar trae mayores beneficios que no cooperar con la finalidad de “ganar”.

Considero que valoramos mucho las metas y poco los caminos, siendo ésta una frase muy mencionada y explotada; sin embargo, me tomo la libertad de retomarla y decir que en muchas ocasiones sacralizamos el momento de la cima. Nos volvemos ciegos horizontalmente (hacia nuestros lados) y sólo sabemos mirar hacia delante, volviendo el camino que vamos a recorrer un trayecto demasiado solitario. Con esto busco reflexionar ¿cada cuándo nos preguntamos todo lo que ha pasado mientras estamos empeñados en avanzar a una meta de la cual no estamos seguros que exista o sea como la pensamos?

Es seguro que perdemos experiencias, personas valiosas, cualidades propias, entre otras cuestiones significativas. Es por esto que considero importante cuestionar la noción que tenemos de racionalidad, porque es muy probable que estemos a tiempo de encontrarle una alternativa más para medir el mundo. Hay que preguntarnos si los lentes con los que vemos nos están permitiendo percibir el mundo de la manera más beneficiosa, es decir, buscar curar nuestra forma de ver la vida. ¿Qué tal si avanzar acompañado te permite llegar más lejos aunque sea más despacio?

Veía una película hace poco llamada Into the wild  en la que el protagonista concluye que “la felicidad es real cuando se comparte”. Y si el objetivo es ser feliz, considero que sería una gran idea comenzar a buscar experiencias colectivas y lugares comunes en todos los ámbitos en los que nos desenvolvemos. Tratar de experimentar la utilidad marginal que se obtiene cuando cooperamos con el contexto y compararla con la que se obtiene cuando buscamos sólo la propia. Yo pienso que la vida es experimentar lo que sea posible y me parece que no podemos llegar a la meta final de la vida sin saber lo que significa llegar a algún lugar acompañado.

B. Job Sandoval

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